Eres muy hermosa, una colección de obras postmodernistas y delineados impresionistas combinados con la pura actitud de viernes por la noche y unos cuantos tarros de cerveza, un ajetreo intenso entre ríos de personas ansiosas por vivir una vida que no es suya. Eres muy hermosa, lo demasiado para esperar por mí llegada, lo suficiente para que todos los chicos de alrededor presencien con envidia y recelo al afortunado de hoy, el hindú vestido de Occidente. Avanza, avanza maquina de música compuesta por luces ensordecedoras y sonidos cegadores que componen el pum! pum! pum! de la sinestesia techno - banda. Eres muy hermosa chica desconocida, amiga de mi amigo, besadora pasional, confidente de madrugada, devoradora de pecados. Dormilona.
Seguro estabas borracho, seguro ella estaba ebria, seguro tuviste suerte. Un momento, un amor, un sueño, una sonrisa, un beso, una lagrima; nuestras virtudes y nuestros defectos, nuestras pláticas eternas, líquidas. Peliculas a la distancia, sentimientos en corto, música compartida por la gran ciudad y aquellos sorteos en los que jugó la suerte a nuestro favor. ¿Y sí sólo me esperabas? ¿Si sólo me aparecía por ti? No debiste invitarme a ser yo, no juego en latitudes distintas a las de la desesperación, el apego y el romance; ya ven más cerca ¿que más puede pasar? no es como elevarse hasta el cielo para despues caer de golpe hasta el suelo, ni como emular a aquellos grandes que surcaron el aire y dejaron la estela que nos provocó turbulencias. Eres muy hermosa, altiva, incontrolable, indecisa, bailadora; la cuenta ahora es de $1'500. Y contando.
Así que, por esta vez cocinaré un poco, algo dulce ¿ves? algo que te pueda gustar, que te deje satisfecha pero con un poco de antojo. Chocolate, zarzamora, queso crema, nuez, fresa, helado de vainilla, toronjas y aquella bebida que te provoca adicción, sincretismo con mi nombre falso de nacimiento (expectativas) buen tiempo para cambiar, para aprender; tiempos de confianza y de inocencia. Demasiada inocencia (si, ya sé que hablamos de sufrimiento). Incomodidad disfrazada de confort y descanso; de olvido. Olvido besarte y decirte que hay alguién más en el sendero, alguien nuevo o tal vez alguién que nunca se fue. ¿Importa? Entiendo o creo entender, creo estar bien. Esta bien.
Tu me entiendes ¿cierto? ¡Seguro! ¿Leve, vale?
Adios.
Fin de la transmisión.