domingo, 15 de abril de 2012

Cisma en el Sudeste

Sé que las piezas se acomodan como se acomoda el ritmo de los platillos ante los pasos incomodos de baile que articulaste aquella noche de cosecha en el castillo de los vagabundos intoxicados de vida. Intención pura, yuxtapuesta, grosera, desinhibida, altanera, mal hablada... en cámara lenta. Dos individuos medianamente tocados, necesitados y ansiosos uno del otro, separados por un mar, dos países y varios régimenes militares, parlantes de lenguas extrañas y practicantes de artes mágicas; amantes de individuos sin razón y licores de Malta. Definitivamente esa tarde de primavera no fue planeada, no fue planeada la diversión, ni la pasta, ni las cervezas; tampoco los arranques de violencia, las películas palomeras ni la programación de tu cerebro listo para olvidar a esos bastardos que pretendían lesionar nuestras comunicación no hablada, distante, fragmentada. Sin faltas, sin nadie a quién reclamar.

Tienes manos ligeras, risa estruendosa, ojos pequeños; pequeños defectos, estruendosos pensamientos y alma ligera; no es una combinación clásica, no es algo que esperarías pues no esperas nada de nadie; ni siquiera de mi. ¡Así que baila algo con las viudas! disfruta de la calma justo antes de la tormenta que se viene para todas las chicas sofisticadas que pierden el estilo en menos tiempo que una oveja (cordero, becerro, ¡vaya! lo que sea) es trasquilada. Pues entonces no queda otro camino que encontrar la cuadratura en el circulo y la belleza en la disonancia; no significa que no busque viajar a tu tierra jamás colonizada, sólo no quiero hacerlo como los demás, con tratados desventajosos y aires de grandeza; sin derechos de extraterritorialidad ni para venderte mi idea de un mundo mejor. Sólo quiero estar...

Humo enmohecido, cenizas lacerantes y mi codicia que cierra los ojos ante la verdad. La verdad es que tu autoestima no es baja, más bien la estima que tienes por los demás es baja; por supesto he hecho los cálculos para conocer los peligros de nuestra segunda oportunidad. Ríos llorados que se confunden entre la niebla de una noche calurosa, tal vez ese es el precio de la osadía de verte con ojos cerrados; pero no vamos a exagerar ¿cierto? no puedo ser tan sensible y tu no puedes pegarme frente a mi progenitora. Es un acuerdo justo, ambivalente y sin compromiso; inalcanzable pues. Compasión, cobijo y confianza a la vieja usanza de tu pueblo que viajó surcando todos los cielos en un globo lleno de ilusiones y pasteles; aún falta el mio, Así pues olvida recordarme en aquél viaje sin retorno y observa como cocinó algo para vos.

Pronto sabrás el menu, pronto sabré si prefieres la carretera...

Fin de la transmisión

viernes, 6 de abril de 2012

Queen + The Machine

Soy millonario, eternamente atrofiado por la dislexia de unos cuantos placeres que transforman el habla de los que no se comunican conmigo. Sólo a través de sueños; ella no existe en este plano ni en el siguiente. Probablemente no fue más que el deseo pulsional que no quise mencionar en el almuerzo de esta mañana. El almuerzo que compartí con ella a la distancia: 60 cm. para llegar a la cita con la noche a la que estabas invitada... pero a la que no llegaste. No me digas que te vas con él, no tengo esa imagen en mi cabeza... no tengo una cabeza. Soy tan millonario que no me puedo dar ese lujo; por eso te sientas y yo me siento, por eso siento y tu sientes, por eso reímos y hacemos pequeños esfuerzos, vanos tal vez, para que el status evolucione hasta el próximo invierno. Soy un hombre... 3...2...1

Hoy fue mi día de suerte, tu lo hiciste. Te tomaste el tiempo... ¡Lucías tan hermosa! Sonreíste (10 segundos), confiaste en mi (7 segundos), tomaste mi alma (3 segundos). Tus labios tan rojos y mi lengua tan difunta; nunca ocultaste tu anillo de matrimonio, yo nunca evite el amor que se fue a varios conciertos. Vamos a mantenerte cerca de la familia, aunque sabes que van a querer algo. Pero podemos seguir siendo libres ¿vale? Tu puedes ser la ladrona que escapa a las 11:47 y yo guardaré el sazón para una mejor ocasión. Cuando nos encontremos en los Himalaya, en algún santuario confuciano o en la sala del cine más vulgar de Suiza. No olvides llevar todos los recuerdos que huyeron cuando empezamos la fuga de la cárcel en la que era hermoso e inteligente; no tan hermoso como tú, ni tan inteligente como yo. Sólo manifestamos el deseo de estar cerca y compartir helado. Frío... oscuro. 

Una cinta roja tan ordinaria como el camino de regreso a casa, y tan apetecible como las cosas que siguen siendo iguales entre la indiferencia y la atracción. Me gustaría mantenerme cerca y no perder el asiento de copiloto, volver, volver, volver... presionar el botón, acomodar tu espejo, hacerte llorar de la risa, jugar entre luces frías y noches cálidas. Ser tu abrigo, tu aire acondicionado y por fin alejar al vendedor de rosas... así es amigo, no te necesitamos más... he comprado todo tu negocio. Pero eso no sería peligroso, no sería divertido, no trascendería el pensamiento onírico latente; de hecho me apura estar en casa sin conocer el dulce sabor del dolor interminable de tu ausencia; de alguna manera volverás y no es lo malo que pudiese parecer. Sigo demasiado apurado pensando en lo feliz que eres ahora mismo; 60 cm. que se hicieron 6'000 km.

¡Espera! ¿Ves ese mapa? Sigue la ruta de la seda, esa ruta que te llevará por todos los caminos que deseas conocer y en el que podré comprar de vuelta a la mujer que me robó. Atraviesa la niebla, vuelve a ser esa pequeña niña tan hermosa y coqueta... camina-camina-camina y encontrarás al ganador que caminó-caminó-caminó para encontrarte. Al diablo con los romances modernos, al diablo con la moral. 

¡La cena está lista!

Fin de la transmisión.