lunes, 12 de diciembre de 2011

Following the Sun

Hace días escuché que por fín te has establecido en algún lugar sobre el arcoiris, que alguien ahora ocupa ese ansiado lugar que fue peleado por el Maharajá y el Sultán, ahora andas por campos de fresas y figuras geométricas que hacen divertido un día de verano sin sol. Seguramente no habrán faltado excusas para mover los cimientos del lugar y esconderte detrás de una gran arboleda de tintes multicolor y sonidos perturbadores, de cantos de sirenas infernales y guitarras estridentes tocadas por angeles demoniacos; probablemente sólo sea yo y mi imaginación desdibujando la fachada de nuestro antiguo hogar, probablemente el Sol se haya rehusado a emitir su radiación sobre tu tejido integumentario. Pero el día va acabando y ya he llegado hasta Lahore siguiendo el color de tus cabellos dorados, ensangrentados, presurosos... perfectos.

Creo que soy un racista intelectual, un bastardo sin gloria reconocida en los bares pero un aclamado personaje por los épicos historiadores que cuentan las fábulas de Planck, Schrödinger y Bohr. No me importa que luzcas como la hermosa princesa de Juhu o que hayas visto la nobleza inexistente dentro de este rostro irritable e inexpresivo; me importa exorcizar los demonios de tu futuro y reconciliar la violencia de tu ojos con la pureza de tu corazón, me importa hacerte olvidar tu sufrimiento y conseguir un mensaje tuyo en la víspera de la noche de cosecha. Me importa verte sonreír al tiempo que profesas preguntas sin parar. La vida es un tazon de cerezas, demasiado dulce para mi paladar acostumbrado al rigor del grano matutino amargo que despeja los albores de la maldad intrínseca a la vulgar andanza de mis piernas.

Me buscaré a alguien como tú, alguien así de creativa e irónica, caótica y gentil, pensativa y explosiva. Una calma alocada, una disidente que cuestione mi Gobierno dictatorial. Ve pues, que el sol ha llegado hasta Bangalore y nadie más espera ahí; ve pues prefiero verte como hoy: extraordinariamente bella y sensual, nerviosa pero confiada. Intensa y afianzada; me he caído levemente, he sufrido una fractura y los ligamentos de mi alma se han desenredado; ahora todo se ve más claro: veo un altar en una colina, una larga procesión de hipócritas risueños que disfrutarán de nuestros ahorros enlodados entre alcohol y comida, veo tatuajes en tus manos y un anillo de diamantes en tu anular. Huelo comida vegetariana y pastel de tres leches, escucho a los Cranberries... You know I'm such a fool for you, you got me wrapped around your finger, do you have to let it linger, do you have to, do you have to, do you have to let it linger. Acepto.

Fin de la transmisión.

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