¡Buenas, lluviosas y felices noches a todos! No puedo decirles que este fin de semana haya sido en particular mejor o peor que los otros fines de semana en los que he decidido permanecer en mi hogar observando la lluvia caer, descubriendo nueva música, haciendo tarea y aprendiendo algo nuevo (nunca pensé hacer un trabajo serio sobre la construcción social de la tecnología ¡aplicado a los tenis Converse!); de esto se deduce que no he tenido ningún plan para salir, ni siquiera al cine o al mercado local, pero a diferencia de ocasiones anteriores, esta vez no me pareció tan terrible el enclaustramiento. Este fin de semana me he convencido de que ha llegado el Otoño en forma de una de las tres gracias griegas, no como Eufrosina ni como Aglaya, sino como Talia (si pensaste en alguna cantante o artista de telenovelas, por favor deja de leer esto).
Aunque la llegada de Talia (favor de poner el acento en la A) es algo digno de celebración durante el festival de Otoño, me parece un poco preocupante que siga lloviendo, algo característico del Verano; personalmente nunca voy a dejar de pensar que he tenido enormes días bajo el sol de Verano, nunca olvidaré las pequeñas gotas de su lluvia refrescando mis labios, ni tampoco dejaré de pensar que es una estación hermosa. Pero ahora mismo quisiera sentarme bajo un árbol y mirar las hojas caer con el suave tenor rojizo del Otoño, quiero entrar al cambio de estación, quiero sentir la brisa de octubre resguardado bajo la floresciente, la joven, la bella Talia... pero no deja de llover.
Quiero pensar en la historia de un chico que conoce a una chica, quiero saber que somos "nosotros", quiero que seamos chicos malos, quiero que por favor, por favor, por favor el Otoño me deje conseguir lo que quiero, quiero que se vaya el miedo, quiero que hagas mis sueños realidad, quiero tener una dulce disposición, quiero que alguien me lo haya dicho, quiero ir por el viejo y sucio camino, no quiero ser el héroe (eso casi suena a Enrique Iglesias ¿no?), quiero sujetar tus libros, quiero ser un vagabundo, quiero que el Otoño me eleve, quiero ser tu mascota infinita, quiero ir a la ciudad de los dulces, quiero decirte: "Ya llegó tu hombre". O, ya llegó tu Néstor.
Fin de la transmisión.
Fin de la transmisión.
O lo que es lo mismo: "Here comes your man" de los Pixies. Gran estilo para escribir, sólo cuida los acentos de palabras homófonas (por ejemplo: "sí"- afirmación es diferente de "si" como condicional). Saludos
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