11:38 Metro Copilco, el Otoño no llega y la OFUNAM espera. Las 12:51 llegarán y el Otoño no estará ahí; me marcho en silencio, me dirijo hacia las escaleras pensando en el largo y sintuoso camino que habré de seguir... y entonces cae una hoja seca frente a mis ojos. El Otoño se aparece tan delicada y graciosamente que me cuesta mucho trabajo salir de mi marasmo para llamar su atención y dirigir sutilmente su hermosa encarnación física hacia el vagón naranja. Sistemas complejos y paradiplomacia ambiental hacen aún más amena la excitación previa al clímax de las 12:51. Las luces se apagan y nadie más puede entrar. Sus torneadas piernas siguen mi aceleración hacia la sala; violines, chelos, trompetas, guitarras, teclados, trombones y coros. Todo lo que necesitas es amor.
La voz del Otoño no es la más dulce, ni la mejor entonada, pero sí es la más afable; yo soy la morsa y ellos son los hombres-huevo, mira como podemos patear a Edgar Allan Poe con un grupo de sardinas de sémola desde la Torre Eiffel. El Otoño parece disfrutar el ambiente, sonríe y canta, adivina que hay algo en la forma en que se mueve que me atrae como ningún otra amante. Me pregunta retóricamente si mi amor crecerá; no lo sé, no lo sé, si se queda puede averiguarlo; ahora estoy convencido de que el Otoño ha decidido de muy buena gana participar en la sinestesia de la Sala Nezahualcóyotl. Se nos abre el camino de Penny Lane y las hojas secas se convierten en una cabellera negra alaciada que se mueve junto a mi hombro. Ya viene el sol, ya viene el sol y está bien. Ha sido un largo y frío invierno, ¿seré la Primavera del Otoño? El hielo se ha empezado a derretir.
Cocina, baila y compórtate tal cuál un Hijo de la Madre Naturaleza; Lizbeth mi bella, estas son palabras que juntas suenan muy bien, cuéntame de las serenatas de mariachis políglotas y de los bellos paisajes que recorres en el Oriente de la Ciudad. Hasta aquí todo es felicidad, podemos mejorar las cosas, fundirnos en una estación nueva Otoño-Primavera: Primoño, Otavera, tú trae la brisa y yo llevaré el sol. En México le ponen algo al agua y todos nos sabemos Let it Be, así que siempre habrá una respuesta con palabras de sabiduría. 12:51 y el Otoño juega con mi mente. Tengo que tenerte en mi vida, ella (Verano) se va de casa Because tú llegaste. Al parecer éste es un día en la vida, me desperté cayendo de la cama, pasé un peine por mi cabeza, bajé y tomé café mientras veía que se hacía tarde. Me puse el saco y ajusté el sombrero a mi peinado, llegué al autobus y en segundos llegué, subí al metro fumando y alguien habló... estaba en un sueño. No. Es el Otoño y su atmósfera onírica que confundo con la marcha de los malvados esoceces y sus gaitas pululantes. Llevo la carga a través de sueños dorados y es el Fin.
Fin del Verano, presencia del Otoño. Ahora queda una tarea monumental: demostrarle al Otoño que todo lo que necesita es amar (me), mientras siento celos del Invierno que se avecina sigilosamente.
Fin de la transmisión
Mi estimadísimo...
ResponderEliminarEn efecto, parece que el segundo tiempo de año ya se está jugando, en lo personal ya extraño el verano. En fin... siguiendo con metáforas futboleras, ahora sí te agarre fuera de lugar. ¿Cómo que escribiendo o publicando dos días seguidos? De cualquier forma se te agradecen tus finas y divertidas reflexiones. ¡Saludos!