Rodando en las profundidades los sentimientos encuentran su esplendor, rodando en los labios los sabores encienden la maquinaria de los gustos; a veces no puedes despertar pero a veces hay muchas razones para no querer hacerlo, a veces, sólo a veces quisieras no desprenderte de ese alcance de calor y cobijo de tu cama. Sin embargo aquí te puedo ver prefiriendo naranjas sobre uvas, menta y eucalipto. Hoy por la noche disputarás la final y, aunque no encuentres el sazón del curry, la sal, la albahaca, el orégano o la pimienta, seguramente endulzarás un momento de la velada con un postre helado que entibie tu alma. Libera dopamina desde neuronas situadas en el área tegumental ventral hasta el núcleo accumbens, la amígdala, el área septal lateral, el núcleo olfatorio anterior, el tubérculo olfatorio y el neocórtex; así explica el placer del chocolate, ese oculto pecado.
Risas contenidas, fuego que se desata en los ventrílocuos, la oscuridad que se desvanece en edificios esplendorosos, aburridos y tediosos. Las mandarinas son lo mejor de la temporada, las tanjerinas se visten de azul y la desesperación de los amigos y conocidos porque vienes y vas, porque te llevas pedacitos de cada uno de nosotros. ¡Despierta! no provoques accidentes, no caigas en el limbo, no te pierdas en la inmensidad de tu ser ni en la nimiedad del mundo. No pierdas ese toque vintage, no dejes de descubrir a británicas de blues y jazz, múdate a dos estaciones de distancia; algún lugar sobre el arcoiris, algún lugar entre caminos cuádruples y lunas solares. Las cicatrices te recuerdan que el pasado fue real, las heridas frescas te hacen consciente del presente, las lágrimas enjugadas son la promesa de un futuro mejor.
¿De qué tamaño es la aventura? Las gargantas se han llenado de goles y errores arbitrales, se han atiborrado de comida deliciosa, precaminosa, lujuriosa, obscena y pervertida. Tal vez te conocí antes en algún asado en Liniers, entre los sollozos de un millonario cruzado, en las postrimerías del Imperio Mogol o en la celebración de la Dussehra. Si, eso debe ser, nos conocimos en sueños y en vidas pasadas, en la ruta de la seda y a través de consulados, algo muy extraño y sin antecedentes, algo comercializable y comestible, algo digno de una vinagreta bien sazonada. Por lluvia se suspenden los juegos y por tristeza mueren los viejos, por honor se olvida y por favor prepara algo italiano cuando me aleje del camino de Krishna.
Fin de la transmisión
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