jueves, 13 de octubre de 2011

Una lista menos

Nunca hubo maldad, sólo ingenuidad, sólo un eslabón más en la cadena, un peldaño en el andar. Un pedacito de hombre ante un inmenso mar, una bufanda transparente que vivió el cambio de estación. Enseñaste tu andar desde la Avenida hacia el cuarto para llegar a Mumbai, me has preguntado qué estoy tomando. Mi amiga Norah me repite constantemente, me aconseja a diario y me hace reír mientras lloro; me pregunta si me quiero ir. Me quiero ir, me quiero quedar para siempre, quiero dragar y quiero consumirme. Pero lo que estoy pensando seriamente es: ¿Por qué no puede ser fácil? ¿Por qué no te dejo, no te dejo ser? Puedo verte contoneándote, no puedo escuchar lo que estás diciendo. Venecia se hundió finalmente, la pobreza es endémica en la India.

Estoy sentado sudando, pegado a la arena, borracho y perdido. Quiero encontrar 14 razones para irme pero al fin has dejado de hablar. Estoy andando solitariamente, cansadamente; medio dormido, medio consciente de estar soñando. Las piedras del mar se desvanecen, las estrellas se empiezan a caer, el teléfono se ha desconectado. Seguiré mi andar, sé libre. Una brisa congelante y un mar desbordado no van; el huracán recién ha pasado, el mundo de color cambió: amarillo temeroso, rojo pasional, azúl triste. Me duele el dolor en ti y me hace feliz la felicidad en ti: no veo más el dolor pero si veo la felicidad volviendo a tus ojos. Los contratos han expirado, las risas regresan a los rostros. Una soledad que se ha encontrado plena, una soledad que ha vuelto a caer tan rápida y lentamente. Sí ese es el precio no lo regatearé, sí el frío me deja este calor infernal me desprenderé de mi remera sin usar bloqueador. El hombre viejo muere, la chica joven vive. Es un trato justo.

Sigue yendo Invierno, sigue llegando a Buenos Aires, Melbourne, París, Vladivostok, Seúl, El Cairo, Borneo, Lisboa y Boston. Cumple con tú naturaleza, respira esa esencia que tanto agrada a las ciudades, nieva sobre kioscos y palidece las mejillas. Me cuesta trabajo creer que tengamos que volver al calor de la soledad después de haber comprado guantes, abrigos, bufandas y gabardinas esperando una estación sin final. Los preludios de tu llegada ya advertían la volatilidad de tus ciclos, nadie ha engañado a nadie. Disculpa el atrevimiento de poner estaciones de abrigo y tiendas navideñas tan precipitadamente, pero seguro entenderás que en Mumbai el frío casi nunca se siente y difícilmente se presenta con tanta naturalidad y emoción. Te adoramos en la ciudad del mozo del chai y entendemos que probablemente nunca regreses, pero nos sentimos felices por esas dos hermosas semanas de brisa, nieve, granizo y - 5ºC; sonríe que yo voy a sonreír por ti.

Ahora creo que sí sabemos que significa Namasté y Ciao.

Fin de la transmisión.

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