Tengo un gran plan acorde a la mentalidad que puede ser correcta o no. Lo llamaré el Plan Maestro: el primer paso es improvisar, nadie tiene que saber algo planeado con antelación, puede que suene en la radio el hombre de ningún lado cantando poemas a la otra mitad del cielo, puede estar escrito en las estrellas, puede que exista (n) esa (s) mujer (es); el segundo paso es no olvidar la intención, la pena y el dolor no serán permitidos. Para ello se encomienda la vida en las manos de alguien más, un insecto, una deidad o una chica de ningún lugar, si salen bien los primeros dos pasos, la recompensa será un encuentro en alguna playa, preferentemente una playa con historias de batallas y heridos, donde el frío sea el clima habitual, una playa donde brillan los desmemoriados. Pensaba en el Golfo de Bengala o Nueva York.
El lugar adecuado y la hora adecuada constituyen el tercer paso, las manos o las palabras enviarán la señal, tal vez sólo un susurro solitario que se deslice bajo las sabanas de una triste historia contada en los barrios bajos de Mumbai y de Mendoza, la herencia italiana que pregona el andar cansado de una promesa que se cumplirá cuando los dos seamos gatos. Muy buenas noticias, excelentes torturas que situan un naranjo cerca de un conquistador español; el cuarto paso es observar y sentir la calma desesperada por encontrar un recuerdo de nuestra niñez, cuando jugabamos a ser Mosqueteros, cuando no tenías jurisdicción sobre mi Palacio Imperial, cuando el plan para derrocar al Maharajá era una ilusión que encerraba la verdad. El paso final es olvidar la verdad, es lindo hasta que no puedes hablar, hasta que se acaban los cigarros. Obsesionado y pesado por los próximos dos días.
Voy a presentarme, sé que vas a estar observando; también sé que el amarillo denota algo especial cada vez que te veía, cada vez en las viejas estaciones de Juhu, cada vez que cantamos victoria al saber que el destino está escrito bajo el azul y brillante cielo. Me pasaba las noches bailando sobre espirales ardiendo, entre estrellas que resplandecían como si fueran diamantes rebeldes cortados del sol; he perdido el sueño por la boca. Ahora conmigo tu baila para hoy por nuestro día de movidas y sonrisas: ¿los problemas? los que sean. Esta noche es de miel, puedes sentirla, verla, olerla, saborearla y tocarla, esos hermosos ojos son magia negra; mi corazón destila vino y es lo único que queda de él. Anda a bailar con un guajolote, camina, vuelve, emprende la marcha y regresa, Ahora sabes que no hay planes...o tal vez hay peligro y no lo sabes.
Fin de la transmisión.
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