miércoles, 23 de noviembre de 2011

Un toque de magia... bajo presión.

Yo sé que tienes miedo de los mayores asiáticos, sé que no quisieras tenerlos en tu árbol genealógico y también sé que en una noche de arrullos te dejé esperando por el misterioso break dance hindú; pero debes recordar que mientras lloraba y sudaba angustiosamente por un par de chiles encebollados, tu seguías novelas barrocas y cenabas mentiras de pollo. Ahora ya no tienes miedo y eres completamente libre, no importa cuánto te hayan torturado antes ni tampoco que ya no tengas esa hermosa cabellera llena de rizos dorados; has cambiado totalmente la perspectiva de las cosas. ¿Quién soy yo para decidir si la ciudad debe quedarse sin leyes? Mi regalo para ti son estas rosas escarlatas envueltas en dinamita, es este cuerpo malherido en un ataúd de nitroglicerina; ¡esto no puede ser! yo me fui 39 días pero en realidad han pasado 39 años, ya soy más maduro, pero en tu cara se asoma una vida entera.

Mi oferta ha aumentado tremendamente, ya no sólo estoy ofreciendo 20 cabras y una laptop, ahora también te propongo una declaración en medio de lunas, pastas y canciones vintage; ahora te ofrezco una residencia llena de intocables pero también llena de certezas de que los gustos son eternos. Así que no pienses que puedes apedrearme y escupirme en la cara, me mantendré vivo aún cuando tenga que mentirle a mi lógica ¿distinguirías si estoy mintiendo para decir la verdad o para ocultarla? No puedes decir si me he presentado en el papel de víctima o de villano, o sí había salvado o flores en el panquecillo; no lo pienses, mejor baila. De nada sirve una revolución si no hay baile y ahora mismo me atrevo a hacer todo lo que es propio de un hombre, puesto que quien se atreve a más, no lo es; ahora sé que nada es seguro y todo es posible, ahora sé que tal vez te gusten las cabras pero tal vez odies las computadoras.

¡Anda! Dame un hola sarcástico que sacuda todos los cimientos de mi fe y escucharé atentamente todos los detalles del mundo que se viene abajo; esta verborrea se torna tediosa y sólo quiero andar libre por el mundo sin andar vestido burocráticamente con el atuendo de los hipócritas que fingen ser santos pero son demonios; debo estar seguro que nadie llegará a tu hogar antes quu yo, debo apresurarme y hablar con tus padres dado que eres una señorita que le gusta aventurarse en todos los términos no abarcados por la aventura per se. Y sí te rascas nunca sanarán las heridas, y si nos mantenemos bajo el sol nunca sentirás frío; pero ya no debes sentirte triste mi querida Lathika que no sólo te ofrezco una jaula de oro, también ofrezco algo que no poseo y que no me pertenece puesto que me lo has robado... (sí tengo que decirte lo que es, entonces debería ofrecerte también un poco de frappe de Santa Clara).

Fin de la transmisión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario