Parado en el puente, esperando en la oscuridad... soportando el calor de Mumbai y viendo miles de caras. La cita era para las 5 de la tarde, día tras día sin importar la lluvia o el cansancio ¿Por cuánto tiempo he estado en tus labios? Dilo ahora, dilo ahora que los ojos se han abatido, ahora que has iluminado la tarde con la sonrisa que esconde tus cicatrices, ahora que la miel se convierte en diamantes. La tarde está fragantemente vestida con seducción y vino, con cuerpos y almas mezcladas; la atmósfera es colorida y adictiva pero la inquietud llega acompañada de visiones múltiples, de analogías que cobran vida y de ojos que delatan pasión pero desconfianza. ¿Por qué laten tanto nuestros corazones?
Por supuesto que tienes idea de mi presencia en tu mansión, sabes que fingiré ser conquistador, lavaplatos o asesino tan sólo para ver una vez más el brillo que se desprende de tu alma cada vez que dices mi nombre, cada vez que agachas la cara intentando encontrar las respuestas en tus tacones caros, cada vez que observas absorta cuando rebano fínamente el perejil. ¿Deséas quedarte todo el día mirando la vida pasar en las manos de un hindú? Probablemente sea yo el que no tenga idea de lo que esta pasando, ¿qué pasará mañana? No te veré, pero será un hito; momento de escoger entre ganancias y pérdidas, entre freidoras y tostadoras, entre la vida que podemos tener y el futuro que se niega a llegar. Mañana a esta hora en tu cama y en mi alma. Una vez tuve una chica y ella me tuvo, pero la madera de Noruega se hizo para las clases medias; nosotros viviremos en las estrellas, en Alfa Centauri.
Todo puede pasar en cuestión de minutos. hervir, cocer, quemar... una vida y un segundo. Las personas que son tuyas y las cosas a las que terminas pertenenciendo siempre volverán, este es el momento de tu decisión, es el momento en el que decides hacer un campamento o burlar al guardia del refrigerador; anda, hay tanto que quiero contarte y saber de ti, decirte secretos públicos y verdades ocultas, pasar noches en las que cambian los colores de neón a turquesa, ahora a morado y café. No vayas más allá de la playa sangrienta, no vayas más allá de la palmera risueña, este es ahora tu hogar, esta es ahora tu familia. No sé si seamos primos, hermanos o prometidos, pero todas las noches te veo con Morfeo en paisajes lunares ardiendo de pasión. ¿Nunca quisiste estar en la India y dejar la pobreza y la miseria?
Fin de la transmisión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario